| Gaspar Samaniego |
| Ira |
| 2009.04.21 08:56:22 | |
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EL MANEJO DE LA IRA COMO CAMINO HACIA LA RECONCILIACIÓN Psicoterapeuta María de Lourdes Sáenz Olivas Mis reflexiones quieren ser una contribución como un paso al reencuentro del amor. ¿Qué es la ira? Es la pasión del alma que causa indignación o enfado, o bien, apetito o deseo de venganza, o como causa de violencia contra los demás o contra uno mismo.
¿A quién afecta? A todos los sistemas familiares. La ira no expresada abiertamente, sino bajo una cortina de humo que cubre un sistema familiar escondiendo el nombre de violencia intrafamiliar, viene a obstaculizar el auténtico mirar al otro como ser humano, perdiéndose el respeto, que es la base del amor genuino. Sería insulso buscar bienestar para el cuerpo, la mente y el espíritu, sin amarte y amar al otro. Es tan difícil si no trascendemos las diferencias entre buenos y malos, víctimas y agresores. Lo primero que tenemos que aprender es a mirar a los otros individualmente, reconocerse cada uno como seres humanos que han sufrido por las circunstancias que hayan sido. La ira generada en el agresor tiene su causística en su sufrimiento. La ira de la víctima, directa e indirecta, por lo mismo lo es, tiene el pre-requisito de que sufre como sí misma. En este problema de violencia, el único camino de solución es la paz, a través del conocimiento mutuo de la ira y de las ambivalencias entre lo que se dice y lo que se hace, trasmitidas por nuestros padres, abuelos, maestros, autoridades... En este camino de trabajo con la ira, como ya mencioné anteriormente, hay que aprender a mirarte y mirar a los otros, individualmente; por lo consiguiente, será de gran utilidad, un proyecto en camino el tratamiento de la violencia, la existencia de centros especializados en el sufrimiento del agresor hombre, que guarda relación con asuntos trabados con el padre; y en el caso de la víctima mujer, con asuntos aprendidos a través de las generaciones en donde se les ha enseñado a amar codependientemente. En el ámbito de la prevención, será condición necesaria enfocarnos en el trabajo de la ira en los niños que esconde frases culpógenas, ya que se ha demostrado en investigaciones al respecto, que podrán ser los futuros agresores o víctimas de nuestra sociedad. ¿Qué sucede aquí? Se van creando lazos invisibles entre víctimas y agresores que viajan por los sistemas familiares de manera indistinta, víctima como agresor, o agresor como víctima. Al respecto se han realizado estudios dirigidos a las causas generadoras de los ya mencionados, y recientemente, se ha trabajado en modificaciones a nivel legislativo, sin embargo, me parece que poco se ha avanzado en un compromiso de tratamiento en cuanto a las raíces profundas que se han silenciado. Sí, es muy necesaria una protección legal que impulse el tratamiento profesional individualizado de género, que lleve a asumir la responsabilidad que confiere a cada parte involucrada en el ciclo de la violencia. Así mismo, organismos gubernamentales o privados, que apoyen en el reaprendizaje de nuevos estilos de crianza. En este momento de vida, abramos los sistemas al enfoque de nuestras venideras generaciones a través de programas de detección, manejo de emociones y amor genuino. Sembremos la esperanza…
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